Convirtiendo la noche va, desdibujando con desolaciones su cantarquizá voces que dejaron de susurrar, en algún rincón de este humilde boulevard,La trémula de su paso, arrebata el calor que hubo en el llano,esbozando del paraíso noctámbulo el reflejo de su verano.Estos ojos mios dijo el león a la gaviota,pretenden sembrar rosas sobre las rocas,y crear de este crepúsculo que nos separa,un universo de idilio que nos atara.De esta obstinación prohibida huye ella hacia una duna,y al besar los recuerdos naufraga en el deseo,de albergarse en el horizonte vertical de un lejano puerto.
Abeja descalza aún zumbas por estas calles mojadas,
como sombra que naufraga
en este mar de dulces miradas
y amargas y lluviosas franelas blancas.
en este mar de dulces miradas
y amargas y lluviosas franelas blancas.


